domingo, 6 de septiembre de 2009

Y pues, el mundo es redondo...

El sol se oculta, y con él, mis sueños e ilusiones.
Todo mi esfuerzo y trabajo se oculta con él, dejándome solo y frío en la interminable oscuridad de la noche, sin nadie que me ayude ni consuele.
Mis esperanzas se desvanecen como lo hace el azúcar en el agua.
La melancolía y el dolor se apoderan de mí, consumiendo mi ser desde lo más profundo.
Pero a pesar de todo ésto, soy feliz. Sé que el sol que me abandona, va a alumbrar a alguien más.

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