Camino sin saber por qué lo hago, no tengo una ruta ni una dirección, sólo camino.
Delante mio veo una persona, con la frente baja, caminando en lo que parece ser, la misma dirección que la mía.
Detrás mio se encuentra una chica, su largo cabello tapa su rostro.
Ella me sigue insistentemente, mientras yo a mi vez, sigo a la persona delante mio,¿es qué alguno de nosotros tenemos un sentido?
Al pasar unas horas, me doy cuenta de que no somos sólo los 3, sino que somos cientos de personas caminando, en una sola línea, todos con la frente baja, y sin decir palabra alguna.
De pronto, me doy cuenta que caminamos en una vereda, al borde de una pista, y frente a ella, otra vereda.
Llega a mi mente la idea: ¿Por qué caminamos en esta vereda, si hay otra más?
Empiezan a atacar mi mente deseos de salir corriendo y ver como será la vereda al otro lado de la pista, pero perdería ésto por lo que estoy caminando, sea lo que sea.
Levanto mi frente, y vislumbro un árbol en la otra vereda. ¡Un árbol! Parecen años desde que vi uno, me atacan unas ganas de treparlo y comer una fruta, pero otra vez, ¿qué hay de eso por lo que estoy caminando?
Empecé a dudar si valía la pena seguir este camino a lo desconocido, cuando tenía toda una vereda nueva por explorar.
Mi mente se decidió, cruzaría la pista, llegaría al otro lado, y subiría al árbol.
Mis piernas se movieron, y rompí la fila. Vi como las personas con las que parecía haber convivido una eternidad, levantaban sus ojos para verme, y seguían su camino.
en pararme en la pista, mi alma se lleno de dicha y felicidad, iba a tocar el árbol, pero no podía irme sin saber que era eso que con tanto empeño seguían todos. Miré bien y busqué el comienzo de la fila.
Mi cuerpo se enfrió y sentí un dolor y una angustia tremenda por todo mi cuerpo. Todas esas personas no estaban caminando en una fila, estaban caminando en un círculo. Estarían confinados a dar vueltas por siempre, buscando lo que piensan que van a encontrar.
Desvié mi atención hacia un sonido extraño que venia desde un lado.
Giré mi cabeza, y sentí el golpe, un automóvil rojo.
Caí contra el frío pavimento. Llegue al árbol.
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