Sólo podía ver el suelo. Me dolía la nariz, y hasta podía oler sangre. Me había caído.
En ese momento pensé que sería mejor quedarme ahí tirado, y esperar a que alguien me ayude, o a que me pase el dolor.
Me daba una pereza increíble, y sumado al cansancio por haber estado corriendo previo al momento de mi caída.
Pensé que sería más fácil simplemente quedarme ahí echado, sin preocupaciones, y sin ninguna presión.
"Quizás sea lo mejor. Sí. Me quedaré acá recostado, y esperar que alguien venga.
Pero, ¿qué pasa si nadie viene?
No importará, seguiré echado.
Además, ni recuerdo por qué era por lo que corría, ¿qué era esa cosa?"
De pronto vino a mi mente, como un destello, el recuerdo de lo que estaba buscando.
Me paré de un salto, y seguí corriendo.
Regresaba a mi hogar.
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