No podía ver nada, todo estaba oscuro y frío.
Sentía la humedad del ambiente, se sentía una pena incomparable y una tristeza inolvidable, pero sobre todo, soledad.
Llevo un par de meses en este estado: solo y confundido. El tiempo parece interminable, cada día parece una eternidad, y cada minuto es un tormento.
Siento como miles de agujas se presionan contra mi cuerpo, y siento como la tibia sangre se enfría rápidamente al brotar por mis extremidades y chocar con el helado viento.
La tristeza se apoderaba de mí con cada día que pasa, y la soledad carcomía mi alma.
De pronto una extraña sensación de calor recorrió todo mi cuerpo, mientras sentía lo que hace mucho no experimentaba, el roce de una cálida mano.
Todas las heridas me sanaron al instante, y el ambiente se volvió cálido y acogedor, sentí como la felicidad y la dicha despejaban todo ese dolor en mi corazón, y poco a poco recobre la vista. Tenía una venda sobre los ojos.
La venda fue removida, y la vi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario