Una noche mientras caminaba por ese camino, empecé a sentir una extraña y ría sensación que me inundaba de pies a cabeza, empecé a sentir una tristeza y una incomodidad tremenda, y empecé a dudar de mi propósito, empecé a dudar si es que éste era el camino para mi. Decidí no pensarlo mucho y seguí caminando.
En eso, entre unos arbustos, descubrí otro camino, un camino que a primera vista era más agradable, tenía unos árboles que nunca había visto antes, el camino estaba recién hecho, y se veía estupendo.
Pero entrar y ver ese camino, significaría dejar el camino en el que estoy, abandonarlo y perder la oportunidad de ver el, aunque ahora parece un poco más opaco, final. Por otro lado, no sé que me depare el nuevo camino, no sé que exista al final, no sé que adversidades puedan haber, pero mientras más lo veo, más ganas tengo de dejar todo atrás e intentar un nuevo camino, un nuevo final, una nueva vida.